LA INOCENCIA PERDIDA 5, para el libro de la peña del 27

05.08.2014 20:17

El día se presenta cargado, la tensión acumulada a medida que se acercaba la fecha, toca a su fin porque comienza el desmadre.

Con un soberano desperezo a la puerta de casa y sin saber hacia dónde tirar, inspiras el ambiente y sus aromas, que reflejan la realidad de los acontecimientos que se avecinan en breves horas.

La calle anda revuelta con los últimos y rituales preparativos y las voces se confunden según la oreja que abras.

La tía Antonia, mientras ultima a base de puntadas su anual mamarracho con los antruejos del abuelo Antonio(mítico protagonista en su día por ir a tocarle las pelotas al no menos mítico Descornao antes de palmarla del todo, aumentando su leyenda al dejarle cojo en su último derrote con el único que tenía) le está montando la bulla al tío Félix, De Juanes, por mearle fuera de váter.

Él, desde su laboratorio-taller, con la radio de fondo, le entona una especie de híbrido entre zarzuela y copla dura para el oído, y le cuenta que él no ha sido, porque apunta bien, que habrá sido el abuelo, que como está ciego, es complicado..., pero ella no traga, porque el abuelo tiene la bacinilla a su lado, y se va a callar por los cojones...

A la oreja contraria el ambiente es parecido: el tío Domingo Serradilla anda a guantazos con el burranco y cagándose parriba, mientras ordeña a su madre y le pasa un buen vaso a la señora Pura, para Clementito, que, con semejante jarabe, se está criando como un choto.

Arreas calle Del Cuerno abajo, y el señor José Lisero, entrañable colega y amparo en días de lluvia, entre cantares y algún zapato de la última con prisas, tiene tiempo de obsequiar algún piropo a sus retoños: a Andresito por mochuelo; a Chema por tufiña(incordiante), y a Vicentito, por andar todo el día que si chilapiu yeyeye... Beatles arriba y abajo y no hace otra cosa.

Los ánimos están caldeados y lo mejor es apretar el paso.

(La calle Del Cuerno y Lucía entrando en casa de los Churruca. Haciendo esquina la de los De Juanes. Al final, a la derecha, la de los Lisero).

Un poco más abajo, el tío Pablo ha desenpolvado y está afinando su inseparable campanillo(cencerro) de tres pisos, y también anda mosca, porque dice que le fallan la Re y la Mí, y queda poco tiempo.

Ya en la plazuela de San Pedro, en la esquina del tío Lobato, hay que dar un defensivo y rápido paso atrás, porque el señor Ciriaco, Jabato, acaba de hacer un adelantamiento temerario en plena portona, a pique de empotrarse en la Dekauve de Acosta que, a pesar de la reciente I T V de cara al trabajo extra que se avecina, repiquetea repecho portonero arriba cargada hasta las trancas de vino y limonada a repartir por los habituales centros de dispensación de ponche.

El señor Ciriaco también anda acelerado ultimando los detalles de su servicio de urgencias con miras al inevitable incremento de trabajo que se le viene encima, y no le van a pagar la nocturnidad y la gasolina de la Guzzi.

(La puerta de San Pedro, escenario de los hechos. A la izquierda la esquina del tío Lobato y la calle Del Cuerno).

Pasado el peligro, sales a la portona, y el tío Mendo y la Juana Chatarra están comentando la temeridad de la maniobra de la anoréxica moto y su hidalgo jinete, poniendo el grito en el cielo ante la peligrosidad de tan diabólicos artefactos, y lo que les quedará por ver...

En la fragua del abuelo se escucha al tío Constancio machaca que te machaca los encargos de última hora para la comisión de festejos, por lo que es mejor tirar Corredera arriba so pena de pasar la mañana enganchado al fuelle.

(Saliendo de la portona, a la derecha, la Corredera en su tramo final, a conectar con la Del Peligro,  a la izquierda de la calle visible, ésa conecta con la de La Muralla, en El Carmen. En el lugar de la fragua, hoy está la casita rosada, adosada a la muralla, del primo Ismael, hijo del tío Constancio).

A escasos cien metros, como siempre, te sale al encuentro el entrañable amigo Tom, noble y aburrido perdiguero, cargado de garrapatas hasta en sus partes nobles, porque Calixtín es un puñetero que no se preocupa más que de las suyas, y se pasa el día arrastrando el ala a la Asun(su mujer) con aviesas intenciones, y desconfío que, como la pille algo traspuesta, al final, arrebujarán los pinreles. Y quien alivia al animal es Churruquina, que ya le tiene pillado el tranquillo y el paciente amigo lo agradece de cojones, acompañándote unos metros y vuelta a la puerta, donde se pasa el día respondiendo con su pata derecha a los saludos de todo el que lo quiera, y controlando la desparramera de garrapatas que le han quitado que deambulan por la calle.

(A la izquierda de la portona, La Corredera hasta su principio. La casa de Calixtín frente al tercer coche aparcado. El Cine y el bar de la Acosta, en los edificios más altos a continuación. La casa de la Marciana justo enfrente).

La Marciana tiene una tendereta de pipas a secar acorde con las necesidades de las fechas, y con cara de pocos amigos monta guardia en el quicio de la puerta, dispuesta a saltar como un gato a la cara del primero que se le ocurra meterle mano a tan codiciadas semillas, por lo que es mejor ver la cartelera y pasar de movidas. El peor enemigo que tiene es Juanito Chochoverde, que vive pared al medio y le busca las vueltas.

Coño..., Currito de la Cruz otra vez. A Paco se le olvidó echarla al camión y la tienes cada semana.

La Acosta se afana con un par de pelotas y guantes en ristre en descargar barras de hielo, haciendo acopio de cara a las tórridas fechas que se avecinan.

El Tío Tonino, cual locomotora en trance de agotamiento, deja su rastro de humo piperil de rico aroma muro arriba y abajo, o echando mano del pata negra Caldo de Gallina y, llega la tos, y... coño, que se ahoga..., pero no, porque tira de pañuelo y le da un repaso a la superficie cubierta por la gorra, que denota lo putas que las ha pasado.

El señor Ángel, De la Riva, desde la puerta de su pastelería, ha cambiado su eterna y triste sonrisa por un descojono notable, mientras le obsequia con los habituales consejos de olvidarse del tabaco, so pena de pasarlas cada vez más putas.

LA PASTELERÍA DEL SEÑOR ÁNGEL Y SU RETOÑO JUAN ÁNGEL LISTO PARA EMPEZAR LAS FIESTAS.

(El llamado Muro como inicio de la calle, a un nivel más alto. Tras la primera puerta, el escaparate y puerta de la Pastelería. A continuación la tienda de repuestos del Tío Tonino, y bajando el muro, la Frigorífica de La Acosta y el Cine. Enfrente las casas de la Marciana y de Juanito Chochoverde). (Uno de los tantos motes o apodos tan habituales, tal como Churruca, que pasan con las generaciones).

Este capullo sólo me ha permitido dos folios a una cara y, si me entretengo con alguna repasata de madre o algún otro vecino, no me da tiempo a salir de la calle Del Cuerno.

El pasado año llegamos a ver el primer toro, al Pesigrá y al Baena, que ya andan volteando con las orejas calientes y calentando las de cualquiera que se pague algo.

La cerecera ha vuelto a las andadas, y otro burro a tomar por culo. Qué derrote de cabezas...

Por lo tanto, seguiremos el año que viene y con algo de suerte daremos la vuelta a la ciudad, amurallada. Y como diría cualquier pecholata: Sita est tibi resacorum levis. O sea: Que la resaca os sea leve.

O parecido.

 

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