Mapas y documentos

11.06.2014 19:22

VIAJE A LOS CANCHOS DE RAMIRO O PUERTA DEL AGUA

  EL EDÉN SEGÚN EL GÉNESIS Salía de Edén un río, y allí se dividía en cuatro brazos... Hasta aquí, todo correcto. Lo que suena fatal, es un río que se divide en cuatro brazos sin aclarar si vuelven a unificarse, lo que resulta un disparate si no es en algún delta desembocadura, que no es el...
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SEGUNDO VIAJE A LOS CANCHOS DE RAMIRO

24.12.2014 11:54

SEGUNDO VIAJE A LOS CANCHOS DE RAMIRO

En la anterior página bloqueada, había prometido otro viaje a la Puerta del Agua, porque la pedrera y el arroyo me atraen por lo que ofrecen a geólogos y aficionados al asunto, por el catálogo de piedras a la vista que nos muestra una variedad de piezas asociadas al momento del principio, que ayer,...
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LOS CANCHOS 2

CRÓNICA DE UN VIAJE PASADO POR AGUA

30.10.2015 09:48

VIAJE POR LAS BRAVAS Y LOS INFIERNOS

  Hay que joderse... Tiempo esperando un día soleado para llevar a cabo un viaje con Carlitos por la zona de Los Canchos. Varios: Da agua, así que vamos a esperar. Y por fin: ¡Churruca, da un veinte por ciento de probabilidades de caer alguna llovizna, así que vente el sábado 24 a las 9 h.,...
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VIAJE AL VALLE DEL JERTE O JORDÁN

09.10.2014 18:46

LA PERLA DEL VALLE

Plasencia, ciudad hermana y capital del noreste de la región. Enclavada desde los orígenes en un punto estratégico de confluencia de las principales rutas del este a la entrada del Paraíso: el Valle, La Vera, Monfragüe y la Ruta de La plata. Testigo y compañera de fatigas de la Ciudad Eterna a lo...
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El mango o estil del Pisón- Jerte-Jordán

Vuelo al pico Jálama y Sierra de Gata

12.10.2014 11:56

EL NORTE DEL PARAÍSO

Viaje hasta el norte del cráter, hasta la frontera con Portugal y Salamanca, Sierra de Jálama, Gata y nacimiento del Éufrates en Robledillo.
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La Sierra de Gata

TERRORISMO ECOLÓIGICO

21.11.2015 11:39

LA SIERRA DE GATA EN LLAMAS

A principios del pasado mes de agosto, como no podía ser de otra forma, después de varios intentos fallidos por parte de los criminales venidos de quién sabe dónde, o mercenarios comarcanos sin escrúpulos pagados por las mafias habituales, convirtieron el norte del Paraíso en un auténtico...
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Viaje hasta Alcántara por Zarza la Mayor y castillo de Peña Fiel.

17.10.2014 19:00

Viaje hasta Alcántara

La cuna de la Orden de Alcántara, el conventual de San Benito. Enclave estratégico en la desembocadura del Alagón- Tigris en el Tajo, dando origen al viejo nombre de la población: Agua de la Cántara o Cuba que supone el Alagón.
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Ruta hasta Alcántara

A CONOCER ALGO DE LA VERA DEL AGUA

10.12.2014 10:54

LA VERA DEL AGUA

LA VERA DEL AGUA Ladera sureste del Sistema Central o Sierra de Gredos denominado La Vera, y yo añado Del Agua, por las evidencias apreciables asociadas al Reino Del Agua, de la que disfrutan a raudales en toda la zona a base de gargantas que bajan de la sierra y conformando junto al valle del...
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LA VERA DEL AGUA

EL PARAÍSO GEOLÓGICO

31.12.2014 18:06

CAUCE DE SALIDA DEL AGUA DEL CRÁTER CAMINO DEL VALLE DEL GUADALQUIVIR.

Vamos a dar una vuelta por otra maravilla de la naturaleza asociada al principio, a la salida del agua de la Cuba tras el impacto, siguiendo el cauce hasta el valle del Guadalquivir (agujero de agua que vira. Y el Guadiana: Gua= agujero; diana(que supone el cráter peninsular con la diana en el...
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BLASÓN GENERAL Y NOBLEZA DEL UNIVERSO.

Una obra enigmática, desconcertante, un auténtico galimatías elaborado a partir de la documentación existente desde el principio de los tiempos en los archivos del Ayuntamiento de Coria, en una especie de biblioteca archivo histórico universal de donde bebe el autor, que para nada está dedicado al entonces rey de Portugal que oficialmente aparece en la dedicatoria, como forma de encriptar el fondo de la misma, y convertirlo en un presunto absurdo tal y como dejan claro los estudiosos partícipes en la introducción, donde no escatiman lindezas y disparates dedicados al autor, por desconocer la verdadera esencia del mismo.

Según conclusiones propias, el destinatario del libro es ni más ni menos que el esperado Mesías, el cual no se parece en nada el personaje portugués, ni física ni intelectualmente.

A todas luces supone un libro de instrucciones para el Rey venidero, para iniciar una nueva era humana en consonancia con los valores lógicos y naturales que describe como base de una convivencia universal en armonía con el planeta. Una solemne bofetada en plena jeta al desmadre apreciable a nivel global y el remedio al manicomio en que vivimos.

No tiene desperdicio si sabes interpretarlo.

Sin prisas, porque tiene tela, os lo voy a transcribir literalmente, haciendo algún inciso aclaratorio sobre la marcha, porque merece la pena y los visitantes no hispano parlantes podrán traducir y comprender.

Salvo la introducción inicial, porque es larga y pesada y aporta poco al esclarecimiento de la historia dado el desconcierto que envuelve a los estudiosos.

Ánimo que es interesante.

Dedicatoria al Rey venidero, donde no aparece Juan ll de Portugal. La actual Lusitania no tiene nada que ver con la que refleja el Blasón de Jesús, que muestra el Reino primigenio en el cráter con el epicentro en la Portugal original. 

En nativo, el nombre lo interpreto como: Puerta del Agua del Agujero. Y ya sabemos dónde está.

Fin de la introducción del editor, con las conclusiones apreciables.

A continuación, el texto original por parte de Gracia Dei, que comienza con la tabla o índice de la primera parte del libro, dedicado al origen de la nobleza tal y como los ancestros naturales dejaron escrito en los documentos manejados por el autor en el Ayuntamiento de Coria del s. XV, que guardaba la citada biblioteca original.

El estilo es el viejo castellano chapucero vigente en la época, que dejaba mucho que desear con respecto al actual, así que hay palabras que hay que apañar con pinzas y devanarse el tiesto buscando sentidos. Así que, salvo algún posible error de interpretación, es casi comprensible, salvo pera los eruditos, que le han sacado bastante poco, por no decir, nada...

TABLA O ÍNDICE DE LA PRIMERA PARTE DEL LIBRO: EL ORIGEN DE LA NOBLEZA

Altísimo, serenísimo Príncipe Rey justo super ilustre, a los virtuosos varones que de nobles tienen renombre, muchas veces acaecen platicando la nobleza venir en diversas opiniones, hasta en tanto que el pro y contradecir los hace absentar de la paz. Cerca de lo cual yo, pequeño servidor, muy mayor en el deseo, que el efecto lo demuestra, por dar al ocio cuidado y a la virtud ejercicio, hice del sueño vigilia en servicio de vuestra Alteza.

Suplico, cuando la obra no se leyere, su pequeña tabla se mire.

La tabla en la hoja 1

Introducción y división 2

Dónde y cómo la nobleza tuvo principio 4

Cuándo el señorío se comenzó 5

Del principio de la ley 8

Qué tal debe ser el Rey y lo que debe hacer 9

Cómo se comenzó la caballería 11

Qué tales deben ser los caballeros y lo que deben hacer y de la lealtad que deben guardar 12

Quién puede armar caballero, quién lo debe ser y cómo se debe hacer 13

Qué tal deben ser los caudillos 14

Capítulo de los cercos 15

Cómo se dan y reciben las dignidades del Reino 16

De la libertad y franqueza que el Rey hace en su reino 17

Cómo se deben partir los despojos de los enemigos 17

De los galardones de la hazañas y de los casos y castigos de la guerra 18

De la guarda y entrega de los castillos y lo que conviene hacer a los alcaides 19

De los desafíos 20

De los retos 21

De los casos de reto 22

De las treguas, torneos y justas 23

Capítulo de la paz y de la caballería de la banda 23

Concluyo con el de la amistad 25, con la cual a todos pido y a vuestra Alteza suplico.

PRESENTACIÓN

Serenísimo Príncipe, alto y muy poderoso César correy justo por la gracia de Dios, Don Juan el Segundo(aparece el rey portugués y no vuelve a ser nombrado), vencedor nunca vencido, heredero en el occidente (de Coria) de los reinos de Portugal y Algarves, y allende los mares, señor de Guinea en las partes de Líbia, GOBERNADOR DEL TRIDENTE DE NEPTUNO (la cuenca comprendida entre las cordilleras Cantábrica, Ibérica, Penibética y el tercer diente en el Sistema Central); obedecido del gran océano(cosa rara en un rey mortal); descubridor de muchas islas y tierras perdidas(hasta que Colón cruzó el charco, había descubierto poca cosa); noto de muchas gentes ignotas; inventor del norte segundo que Antártico polo llamamos; dotado de las áureas crines(Juanito no era rubio para nada) que Apolo radiante en sus minas influye; Conquistador de África; ya en Tánger, Alcácer, Zaguel, y Arcilla, vecino de la gran Cartago, donde con cipiónica mano a vos sólo temen los de Aníbal naturales, con quien muchos reyes y reinos con gran temor os esperan. Y (¿do? )el espada Alfonsi con mayor gozo os desea, como a magnánimo rey belicoso, triunfante césar novel, celso Príncipe verdadero, temeroso de Dios, amigo de sus amigos y cruel a sus contrarios; ferocísimo a los indómitos y clemente a los vencidos; celador del bien público, descanso de su patria; amado de los suyos y temido de los ajenos; honra de los extraños, ESPEJO DE SUS HISPANOS, cuyo pregón, de gente en gente, extrañas lenguas dicen defensor de la fe; aumento de los católicos en detrimento de los infieles, Alférez de las insignias de nuestra sacra religión que en la iglesia todos los días se cantan: Gloria tibi doñe, qui natus es de vírgine, qui nascitur in (¿behlcen, o Belén?); en cruz cinco quinas os dio por armas, que sus llagas, precio, vida y dados en vestidura celestial significan; vos muro, y ante mural, REY DE LAS SIETE CORONAS(las colinas con sus castillos); único entre los unos, cuya vida, con celsitud infalible, alto cetro y eminente corona...

...pacífico triunfando la divinal providencia trina del REY DE LOS REYES que de sí os dio tal renombre en durabilidad de los siglos, a su servicio aumentando conserve, con tal gloria en el presente, que sea perpetua en el futuro, para que los propios herederos de este siglo, después de vuestra luenga vida en tanto dominio y patrimonio, sus sucesores se esfuercen a regir y gobernar los reinos y señoríos por vuestra victoriosa mano ganados y tantos tiempos regidos según la celsa grandeza del corazón animoso que la clara fama de vuestros insignes hechos pregona y la verdad nos pone ejemplo. En cuya memoria, y PORQUE MÁS GRANDEMENTE SE PONGA FIN EN EL COMIENZO DESEADO invoco al que todos nos convoca, trino y uno, donde toda bondad procede, con tal don que alumbre mi seso y me dé tal guía que pueda regir la pluma de la idea de mi deseo, porque fuera del oscuro caos se muestre en efecto luminoso a su servicio, y para que delante del conspectu de vuestra gran excelencia, sea grata la invención de éste, aunque pequeño libelo, con inmenso trabajo recolige las lucubrentas vigilias de muchos antepasados que, en el estrado de vuestra corte y real estado, éste fructuoso documento representa, en lengua extranjera, DONDE LOS INTÉRPRETES DE TODAS LAS LENGUAS SUPERABUNDAN, y la de vuestra magnificencia en letras caldeas, hebráicas y latinas, en columnas marmóreas por todo el orbe se manifiesta, y aquí, en dulce estilo castellano, el obediente decir de mi boca, con rodilla en el suelo las manos de vuestra Real Majestad besar humildemente no cesa, implorando a quien puede y rogando a quien debe.

(El texto nos deja claro que se trata de un rey muy especial, cuyo reinado durará la tira de tiempo en la Corte y Palacio originales. También nos confirma la cantidad de documentos existentes en la citada biblioteca, traducidos a todas las lenguas conocidas. Anuncia el fin de una era y un comienzo deseado). 

...mi cálamo no sea molesto, mas antes liberalmente se mire con el amor del mérito que virtud los suyos convida y a vos buen Rey se dirige.

(No hace falta ser muy inteligente para comprender que el entonces rey de Portugal no es más que un destinatario del libro con dedicatoria propia. Aparte de eso, nos refiere a un Rey venidero, que tendrá su Corte donde todas las cosas concurren y de donde salieron: del Útero de la Madre en la Ciudad Eterna, con unas características y personalidad bien definida por el autor: el Mesías...).

INTRODUCCIÓN

Como todo principio se hace por razón de su medio, para venir en el fin perfecto a donde todas las cosas concurren(el mapa del centro geodésico nos marca el sitio) y allí hacen su mansión. Y la criatura razonable sea muy noble de cuerpo y alma, compuesta donde hombre por tercero resulta(parte de la Trinidad como refleja el relieve de la profecía escrita en piedra en la puerta de la Catedral), así nuestro camino será en ayuda de su regimiento porque mejor sepa navegar en las ondas de éste náufrago siglo, haciéndole saber cómo en el alma son: entendimiento, memoria y voluntad; y el cuerpo partes integrales desea conviene. A saber: el corazón fuerte y animoso, porque la felicidad humana en sus obras consiste, con los otros miembros y disposición: fuerzas y hermosura. Tener los sesos enteros por mejor hablar de las cosas. Ligereza en los pies, fuerza en las manos, los ojos visivos, la voz clara y la lengua despidiente, así como de las otras partes, por donde vienen al hombre afección, poderío y frecuentación, según delibera por su arbítrio que libremente le fue dado.

Pero como las corpóreas fuerzas no pueden ejercitar el auto loable de la fortaleza sin la guía del corazón sabedor, porque el atrevimiento presuntuoso muy fácil es reprendido donde el esfuerzo es discreto, es necesario saber. Mas como la sabiduría sin prudencia no se alcanza, de fuerza se concluye prudencia, son sapiencia ser conforme. Como sea madre y reina de las siete virtudes y de las buenas costumbres, no obstante la sapiencia le sea contraria cuando ambición o malicia...

...le allega, por lo que se infiere el saber ser al Príncipe sobre todas las cosas, loable, pues que tanto a los prudentes ayuda a ser vencedores. Salomón sabedor fue, por cuyo ejemplo los príncipes regirse deben, olvidando los autos libinidosos. Y si de Hércules te recuerdas, y después de Alejandro, cuánto con saber vencieron. No se olvidara la PRINCESA MADRE ROMA en los tiempos que vencía con Escipión el Africano y César, cuando de los reyes ¿Ancos?(o Canos) se dijo, más veces se apartaron a estudiar para vencer, que vencieron. Y si miras los troyanos, pérsicos, galaicos e HISPANOS, hallarás cuánto con prudencia y saber vencieron.

DIVISIÓN

Ya visto lo razonado, será nuestra compilación de partes compuesta, así como de fundamento, y de causa eficiente, material, formal y final.

El fundamento propicio es Dios, en cuyo nombre todo bien consiste.

 El fundamento remoto es LA INTENCIÓN DEL AUTOR, DONDE SE FUNDA EL ARGUMENTO.

Cusa eficiente conjunta es la Divina Providencia donde deber creemos todo bien se administra. La divisa es EL MISMO AUTOR, QUE TEMEROSO A INVENCIONAR SE DISPUSO.

Causa material subjetiva es filosofía, que trata de virtud y buenas costumbres, que será lo mismo por diversas cosas y materias que se tratarán, procediendo.

Causa formal será el modo y forma que se terna proseguir, llevando tal razonar, que a los que oyeren le cantaran benevolencia, que tengan atención para oir.

Causa final será la doctrina y enseñanza que a los nobles y virtuosos varones seguirse espera, a ejemplo de nuestra vida, salvación de las almas y servicio de la severa pompa gloriosa de éste ínclito y serenísimo Rey, cuya victoria siempre viva. 

DÓNDE Y CÓMO LA NOBLEZA TUVO PRINCIPIO DESPUÉS DE ADÁN, PRIMER NOBLE.

En el primero de la metafísica, se reza el hombre naturalmente ser más inclinado a saber que a otra cosa ninguna. Como sea esencial gozo del ánima, en cuya duda los varones caudillos y hombres curiosos no cesan la plática dónde y cómo la nobleza, señoríos y leyes tuvieron origen, en esto gastando su tiempo en razones de pro y contra. Cerca de lo cual es de saber que nobleza es bondad, de buenas costumbres naturalmente por doctrina o príncipe alcanzada, donde al noble conviene tener genealogía, doctrina, riqueza y antigüedad, sin falta de posesión para que su nobleza sea tenida sobre los comunes. Entre los cuales como primero pueda sostener la honra y defenderse de la menguada vida por no venir en properio de los civiles que los nobles sin costilla reprenden. Leyendo ignaros del filósofo que dice: La pobreza no es del género de los malos. Para lo cual es de saber, SEGÚN DICE GERÓNIMO: la nobleza puede ser instituída por una de cuatro maneras: primero por necesidad, que como los malos avezasen, los buenos eligieron entre sí uno, el justo y más prudente que hallaron, que rigiese la comunidad, dándole gente que lo acompañase, y con facultad remunerase a los justos y a los no tales castigase, y llamábanle noble, que quiere decir: allende los otros notable.

La segunda causa fue porque según el pequeño regimiento y gran desconcierto de los pueblos, que no vivían sino en bandos, y por opinión vulgar vinieron en tanta discordia, que les hizo consentir escoger entre sí uno que administrase justicia y conservase la paz, y llamáronle noble, casi notorio por...

...mejor.

La tercera causa fue que muchas veces la comunidad fue tan necesitada de los temporales necesarios y apremiada por los enemigos, que hubo de venir en tanta mengua, que voluntariamente no pudiéndose de otra suerte remediar, se sometió a algún rico que la socorriese, y llamáronle noble por respeto de sus riquezas. 

La cuarta causa fue que alguno se halló tan prudente y virtuoso en pro de la república, que por mérito de su virtud le llamaron noble, que es: nóbilis casi notor litis, que quiere decir: conocedor de contienda porque amaba la paz. Éste así adoctrinó a sus hijos, al que sucedieron en el nombre y oficios de su padre, y así, poco a poco, los sucesores comenzáronse a llamar a posesión, buscando sus favores, a que unos por amor y los otros por temor, consintieron tributar la voluntaria libertad, y así comenzó el primero de pelear sobre mío y tuyo, olvidando la virtud y creciendo la tiranía.

Según en el capítulo siguiente, otro modo hay ahora de nobleza, que es cuando el rey cría algún caballero, que no obstante le dé armas, título y señorío, y libre de todo tributo, hácele hijo dalgo, mas no puede ser dicho noble. Y es la causa que el rey no puede dar lo que no tiene. Y el noble tiene genealogía de antecesores, armas y apellido, antigüedad y posesión que le hacen resplandecer. Y el rey no lo puede dar a ninguno, de lo cual se sigue no puede hacer noble. Entre los cuales es diferencia que bien así como en el cuento decimos uno, dos, tres, subiendo hasta nueve, y después ponemos uno que vale diez, y nueve dieces hacen noventa y el otro vale ciento, y así nueve cuentos de ciento hacen novecientos y el uno vale mil, así por consiguiente sube la nobleza por sus grados.

Y así los nobles, no menos que un hijo dalgo, cuando se cría por su virtud o serenidad que singularmente mereció, mucho es de tener y amar, por dar principio en su linaje y merecer ser puesto en el primer cuento. Pero como es más difícil conservar que ganar, así más mucho es de agradecer al que sus nobles antecesores supo obtener, cuanto más se los aumentó subiendo por sus cuentos de cuatro costados a los ocho, dieciseis y treinta y dos, todos aumentados de su padre y madre, que es el primer cuento de uno hasta el cuento de mil de la más alta nobleza. Pero si dos nobles tienen diferencia y son de su número, débese comparar la calidad de los abuelos, armas y hazañas que hicieron, que son cantidades y calidades que la nobleza subliman.

DÓNDE Y CÓMO EL SEÑORÍO TUVO PRINCIPIO

Hecha relación de la nobleza, al señorío vengamos, en que a saber conviene que NOÉ FUE EN LA SEGUNDA EDAD, y tuvo tantos hijos y nietos que después del diluvio poblaron el mundo y fueron los primeros padres y señores que rigieron el siglo..

Tuvo Noé a Iónico, inventor de la astronomía, por cuyo consejo, el que Menbrot llamamos, fabricó la babilónica torre(el castillo de la Gerusalem Bíblica del gráfico como observatorio celeste).

Tuvo mas Noé a Sem, que edificó LA CIUDAD DE SALEM, QUE AHORA GERUSALEM SE REMOMBRA, donde los gerofolimitas tuvieron origen. Tuvo a Iaser, DE QUIEN MUCHOS EN EUROPA DESCIENDEN. Así como de Gomar los gálatas, y de Magot icitas y godos, y de Asenes los farmataf, y de Refat los palagones, y de Tegozma los frígios, que troyanos decimos,  y de Aram los sírios, y de Hus los traconitidas, donde Dios fue natural, y de Assur, que edificó la gran ciudad de Nínive...

...que Nino después ensanchó a los sirios. Y de Elam los de Persia príncipes; y de Cam deneraciones diversas, bien como de Maday los potentísimos medos; y de Yaván los griegos; Y DE TUBAL, NIETO DE NOÉ, DESCENDIERON LOS IBEROS Y LOS HISPANOS. Y de Mosto los capadoces; y de Iras los traces; y de Tarsis los de Tarsia; y de Elisa los celices; y de Cetín los cíprios; y de Dodanio los de Rodo; y de Héber los hebreos; y de Canaan los cananeos, sidoneos, gebuceos, amorreos, arateos, afros y fenices. Todos ellos fueron mirados por padres y señores naturales. Con los cuales dejó Cam a su hijo Mesarín, DE DONDE LOS EGIPCIOS VIENEN. Y de Rus, hijo de Cam, los etíopes, el cual dejó aquel Nembrot, gran tirano, gigante de diez codos, robusto que con rabia de mandar y tiranizar, se conjuró con Getán, hijo de Sem, y con Isefene, hijo de Iaser, grandes príncipes, e induciólos con sus secuaces para que edificasen una tal torre que aunque otro diluvio viniese no los pudiese bañar. Y él, como fuese codicioso, díjoles que con la necesidad de la torre, que había de ser tan alta que llegase al cielo, ponían pechos(impuestos) sobre los pueblos, mandando a los mancebos que viniesen a trabajar, y tenía lugar de cumplir sus malos deseos. Después de esto hecho, podría adquirir sus amigos y sujuzgar todo el universo y poner sus malos pensamientos en obra. Y ya que la torre crecía y todo el mundo fuese una lengua, FUE DIVISA POR MANDAMIENTO DE DIOS EN SETENTA Y DOS, que tantas eran las generaciones que en la torre trabajaban, y como no se entendiesen por la confusión de las lenguas, el ¿nerot?(o norte), fuera de tanto dominio y señorío, se retrasó pobremente en Persia, y así cada uno se fue donde su lengua le guió.

(Tengo que dejar claro que, el universo que aquí se refiere, es el espacio o cuenca que conforma el Tridente de Neptuno, dominio ancestral de la lengua original, el actual Castellano con las peculiarides ligüísticas de cada región, cuyos acentos o tonos particulares están basados en el origen de los signos del alfabeto latino, con base en accidentes orográficos de interés o destacados dentro del mismo Tridente o Universo. Si no se me pasa, dedicaré un artículo al asunto con sus pruebas asociadas. Así como todas las poblaciones o ciudades que menciona como origen de los diversos pueblos, están comprendidas dentro del Universo. Es al salir del mismo, donde comienzan el resto de lenguas peninsulares que todos conocemos, y sus dervaciones a nivel global según el camino tomado en sus transmigraciones, fundando nuevas ciudades y naciones con su lengua e historia particular).

Y aquellos que por Nembrot casi ¿nero? mandaban, procuraron en sus patrias no perder la posesión, los unos bien rigiendo y los otros tiranizando. Entre los cuales, SEGÚN ARISTÓTELES, en el suyo de República, dice de Ortogore, gran tirano, cómo ajuntó a los malos, soberbios y  viciosos consigo, tiranizando a los sicionios, comenzando rícamente a vestir y comer en aparato por mostrar su gran señoría. Y después Pisistrato y Sicelis, sus hijos y Distene con su hijo Piandro, grandes tiranos en los siracusas. Y no menos dice de Gelón y Trasíbulo, que con tiranía se quisieron mucho mirar y vanagloriar como hombres admirables. Y con ellos aquel Dionisio, gran malicioso en tiranía, poniendo diversos tributos en Sicilia. Y así de otros se podría dar ejemplo. El cual, tiránico vicio insaciable, codicia presupone el interés por donde los hombres piensan en los grados de la honra para subir a triunfo donde los pensamientos chimerizan en la fantasía para ser sobre todos mejor, a que le hace la gloria vana cómo entre los famosos será único en el mundo, de lo cual todos daños se siguen y el bien público se destruye.

Según nuestros antepasados nos enseñan, y es hecha mención en los de LA EDAD PRIMERA hasta el gran rey Nino y su madre y mujer Semiramis, QUE INSTAURARON LA GRAN BABILONIA DESPUÉS DE SU TRANSMIGRACIÓN Y LA HICIERON CABEZA DE LOS ASIRIOS.

Después, en la EDAD SEGUNDA, en que fue Abraham, vinieron las poéticas ficciones de Mogorgón, dios ignoto creador de las cosas, y de Júpiter e Isis, por donde mucho mal vino en las rudas gentes. Y en consiguiente vino el gran rey Jerjes, que algunos ¿asuero? dicen. En la cual edad fue Ciclops rey de Atenas. Y Jano reinó...

... en Italia; y con él Saturno; y Júpiter en Creta, cuando Titán y los gigantes fueron vencidos. Y Gedeón mató a los reyes Zeis, Oreb, Zeb y Salmana; y mató Hércules a Laumedón, que fue la primera dectrucción.(Supongo que de la Ciudad Eterna, porque han sido varias). Y dejó Iair treinta hijos príncipes de treinta ciudades, que fue el señorío De Las Amazonas, que duró cien años, peleando y venciendo HASTA QUE FUERON A TROYA.

En la CUARTA EDAD, cuyo principio fue David, vino Rómulo que Roma edificó, el cual no menos con los tiranos, se cuenta que mató un hermano suyo, y a un tío, con muchos prudentes varones por mejor hacer sus tiránicas violencias. Y sucedió Numa Pompilio, que la ciudad romana llenó de ídolos; idolatría y no obstante que escogió cien hombres viejos que después dijeron senadores para que el pueblo rigiesen, y mil para pelear, que lo defendiesen, a quien llamaron caballeros. Grande fue su tiránico error contra Dios y las gentes, tanto que fue muerto por un rayo.

No se olvide a Nabucodonosor, soberbio rey de Babilonia, robador de su reino y tanto desconocido de Dios, que después de los medos vencido, fue vuelto animal bruto, comiendo las hierbas por los yermos.

Qué diremos de Ebilmerodac, tirano que mató a los sabios y prudentes de su reino porque le reprendían, a cuya corrección inventó Jerjes, filósofo, el juego de los escaques.

Ahora, entrando en LA QUINTA EDAD, QUE SE COMENZÓ TRAS LA TRANSMIGRACIÓN DE BABILONIA, vino aquel Tarquino el Soberbio, inventor de muchos géneros de tortura, y así, con su hijo Tarquino, que forzó a Lucrecia, tiranizó tan cruelmente a aquel pueblo romano, que ordenó que de ahí en adelante no hubiese rey en Roma. Instituyeron cónsules, que no obstante que mudo el principado, no pudo...

... alcanzar los tiranos que se levantó Dionisio en Sicilia, por cuya vida rogaba una vieja temiendo otro peor. El pueblo romano, que próspera y tranquila felicidad esperaba, vinieron Sila y Mario, que de lo civil comenzaron, y no tardó Catilina contra su patria conjurar y tiranizar.

No se debe Darío Itaspes el Cuarto olvidar, uno de los siete magos que el reino de Persia y Siria ganó, sujuzgando Babilonia y Asia con Macedonia.

Y muy más es de memorar el poderoso Jerjes el Segundo, que fue de los griegos vencido, donde perdieron en la batalla un cuento(millón) y novecientos mil hombres, que ninguno salvó la vida, y dende apoco, fue muerto por un su alcaide. Y fueron muertos de los vencedores muy mayor número que de los vencidos.

Tierra de llorar y tiempo de dolor, que por codicia de tiranizar tantos males trajiste al mundo. MIRA LO QUE SE NOTA POR OROSIO, QUE DE ESTO LARGO ESCRIBE, DONDE DICE QUE ÉSTE FUE EL MAYOR AYUNTAMIENTO QUE NUNCA HUBO EN EL MUNDO.

Vengamos a la animosidad y corazón fuerte del gran Alejandro, hijo de aquel pequeño Filipo, rey de Macedonia, que con cuatro mil de a caballo y treinta mil peones, antes de la edad de treinta años empezó a sujuzgar todo el universo, los unos donando, los otros remunerando, y a muchos grandes tiranizando, a todos poniendo debajo de su señorío. Permisión fue de Nuestro Señor que en cinco años, un famoso monarca tirano todos los tiranos de su señorío tirase. 

Cristianos, católicos reyes de España, señores de tanta patria y noble caballería, de fuertes gentes discretas y muy animosas, con todo lo necesario, esforzad y venced a los infieles enemigos de nuestra fe, y ganad las tierras perdidas de vuestros antepasados, no temáis guerra tan justa.

Y así vuelvo a Roma, que ya...

... de lo pasado se remediara, sino fuera la discordia del estimado punto de la honra que el velo civil encendió entre aquel celador de la República Pompeyo, buen ciudadano, y el por sí valeroso, varón animoso muy deseado de fama Julio César, gran tirano, que con ansia y gran ambición de eminencia sobre todos, no contento siempre de ser vencedor de cincuenta y cinco batallas y grandes hechos en los que solo se halló caudillo. Ni en vencer marchó Marcelo, que trecientas y nueve venció, ni en las españas y francias imperando. Mas buscó tratos y baratos en que murió el buen senador Pompeyo, y después mató a los nobilísimos romanos y puso Roma con todo su imperio debajo de su yugo, so especia de franco y liberal, tiranizando. Mas no se tardó que a cinco años de su monarquía, Bruto y Crasso, por engaño en el Senado, mataron a vuestro césar, primer emperador y señor de todo el universo

Comencemos LA QUINTA EDAD EN CRISTO SALVADOR NUESTRO, y pongamos fin en los tiránicos señoríos, con el pésimo, abominable, tirano diabólico, muy más que cruel, inhumano, peor que todos los tiranos, malvado Nerón, que en su principio clemente y muy gracioso comenzó, pero su medio y fin cruelísimo y capitán de los malos fue mal sobre males, que mandó matar a su madre y hermano y a Séneca, su maestro, con muchos nobles romanos, acompañándose de grandes ladrones, dando lugar a que forzasen las doncellas delante de los ojos sus madres, poniendo todos a saco mano, y él, con mano sanguinolenta, como cruel carnicero, mataba los que quería, bebiendo la sangre de las ovejas como lobo rabioso entre los mansos corderos, y aún de esto no contento, mandó encender la ciudad por diversas...

... partes. ¡ Ay Princesa Roma... ! y si Aníbal, tuyo naturalmente enemigo en tan gran agonía te viera, no es duda sino que por su piadosa nobleza con clemencia te socorriera. Y el tuyo, cruel caudillo, por su mano veía que ardías del todo, asolándote. Ingrato a quien le hizo enemigo de sí mismo. Y con inícuo placer se subió al Capitolio mirando las llamas que contra el cielo tendías. Tú, que sola soler vencías... Y así, mirándote sin dolor, por ser el mayor homicida y no poder más tiranizar, éste tirano de sí, con sus manos, se mató.

Cuando los romanos vieron esto, olvidaron sus dolores e hicieron grandes fiestas, comiendo todos en uno y habiendo mucho placer. Y de allí en adelante, lo que mandaba Roma triunfando, mandar no pudo rogando. Y ASÍ, SU GRANDEZA, POCO A POCO, SE DIVIDIÓ EN LOS REINOS Y SEÑORÍOS QUE HOY SON.

 

TÍTULO DE LAS LEYES

Visto el señorío, a la ley vengamos. Quién la ordenó y para qué.

Es de saber que como los primeros virtuosos tuvieron señoríos, hubieron por bien de hacer leyes conformes a la razón por donde se rigiesen los pueblos. Cerca de lo cual es de notar que el derecho es de una de tres maneras: natural,¿genciún? y civil.

Derecho natural es el que natura así a los humanos, como a los brutos enseña: A TRABAJAR PARA COMER LO JUSTO PARA VIVIR. Llegarse a lo provechoso y guardarse de lo contrario. El cual enseñó a unos animales a huir y a los otros a perseguir.

El derecho de las gentes es que después que malicia sobrepuso bondad de naturaleza. Los hombres hicieron entre sí contrato, sometiéndose a guardar lo que prometían.

Derecho civil fue instituído por hombres sabios justos y de buena razón en sus patrias...  

...ciudades. Así como Solón dio las leyes a los atenienses y Foroneo a los griegos y Ligurgo a los lacedemones, y A LOS EGIPCIOS MERCURIO. TRIMEGISTRO, RÓMULO Y NUMA POMPILIO A LOS ROMANOS, y así en diversas partes, hasta la venida del buen emperador Flavio Justiniano, que ordenó las leyes para dar a cada uno lo suyo, mantener justicia y conservar la paz. EL CUAL DICE EN EL PROHEMIO DE SU VOLUMEN: A la imperatoria majestad no sólo conviene ser de armas decoradas, más bien armada también de leyes, porque en los tiempos de paz y de guerra, mejor se pueda regir. Y dice que la ley es un derecho escrito, consultada para los pueblos por senadores de gran consejo, a los prícipes aplacible, por lectos aprobada, consentida por prudentes y notificada por todos, a servicio de Dios, conservación de nuestras vidas y de las almas salvación.

Mas han dado la vuelta en contra de la verdad, porque según las absolutas voluntades de los príncipes, con imposición de los grandes y rebelión de los pequeños, malicia de intérpretes, tiranías de justicia, alteración de los pueblos y desconcierto de todos. Es el mundo lleno de pestíferas dolencias; de bandos, batallas, robos, latrocinios, homicidios, fuerzas, traiciones, engaños, mal querencia, risoña y amistad simulada, lisonjas, mentiras, falacias, menguas, lacerías, faltas, miserias, miedos, temores, servicios, cargos, promesas, esperanza vana. Locas fantasías, imaginación, presunción, motes, burlas, desaires, favoreo, correduras, honra, vituperio, ruegos, amenazas, sobornos, baldones, resabios, comeres, convites, fingir de linaje, de armas de nobleza y de trajes y no tener qué comer, de efeites y andar a pedir.

¡ Ay desvergüenza sin remedio...! ...

...los padres sin amor, los hijos sin obediencia, los amigos sin verdad, los enemigos sin piedad, los pobres mueren de hambre y calamidad y los ricos con usura y sin caridad ninguna. ¡Oh príncipes de la tierra! cuántos regidores de las iglesias son idiotas y viven por simonía( compra venta de temas espirituales). Y los de los pueblos, ignorantes, pero no sin tiranía. Y lo peor, cuántos templos son profanados y siervos de Dios perseguidos. Cuántas mujeres son medeas, buscando negros potajes, y cuántos hombres zoroastes y demetricos mágicos buscando dioses ajenos, por cuyos principios entraron los espíritus malignos en las imagenes inventadas por afección de los muertos y adulación de los grandes e invención de supersticiosos. Demencia horrible de heréticos malvados, de vicio, más que brutal, absurdo y contra natura. Vos, príncipes reales, favoreced las leyes santas, los vicios reprimiendo y aumentando las virtudes.

 

( Tengo la impresión de que un razonador autónomo sacaría unas conclusiones con respecto al capítulo terminado, de que el autor, con una clarividencia digna de elogio y envidia de Nostradamus, nos está describiendo el ambiente actual con toda pulcritud: un auténtico manicomio donde los valores humanos han desaparecido por obra y gracia de unas presuntas democracias occidentales, adictas a las prisas, al libertinaje, al desmadre, a la anarquía, a los gobernantes corruptos, a la usura de los ricos matando a los pobres de una u otra forma, de la degenaración de las iglesias... En fin... La Casa de la Madre...

Todo comenzó aquí, y el panorama social español es el que es, y supone el principio de la debacle que se avecina progresivamente a nivel global. Y los indeseables que ocupan los escaños del Parlamento cual cerdos hartos de bellotas a la sombra de una buena encina a sestear, no se ocupan más que de sus propios intereses y de buscar nuevas herramientas para seguir apaleando a un pueblo asqueado, deprimido, indefenso ante semejantes alimañas legales, con una resignación rayana en el masoquismo más duro, donde las crisis son de unos y no de los que las provocan, y las sufren los unos, pero los otros no se enteran de nada ni les interesa lo más mínimo, porque cuanto peor para los degraciados, mejor para unos cuantos  indeseables indecentes indolentes ante el sufrimiento del pueblo y, de que según el capítulo anterior sobre el derecho, el natural supone TRABAJAR PARA COMER LO JUSTO PARA VIVIR, y dedicarse a otras cosas de provecho SOCIAL...

Justo lo que hacen la banda de degenerados/as que tenemos la desgracia de soportar como una lacra o pandemia global, pendientes de los mercados, de las putas agencias de calificación, del F.M.I., de la Reserva Federal, Del G- 20, del 7, de La Cueva de Bruselas, de su nuevo orden mundial y de la puta madre que los parió...

Siempre he pensado que los trajes y las corbatas suponen una coraza donde se esconden las peores cataduras morales: lo más cínico, hipócrita, Charlatanes, embaucadores, embusteros, estafadores, ladrones, indeseables traidores de la peor especie contra la patria y el pueblo, patrioteros de mis cojones sin vergüenza ni escrúpulos que predican un patriotismo y unos valores que ellos se pasan por el forro, robando a manos llenas y escondiendo lo robado fuera del alcance de unas leyes que los amparan en sus tropelías, estudiadas y aprobadas por los mismos delicuentes para beneficio y escudo legal de dichos iindeseables con tal descaro, que revuelven las tripas de cualquier ciudadano que se precie y cumpla con sus deberes y... piense por sí mismo. Los derechos, pues también son su patrimonio por imperativo legal.

Auténtica gentuza de la peor calaña... Sorpresas poco gratas les esperan. Alguien viene a poner orden y a cada cual en su sitio, y no les arriendo las ganancias ni el futuro a corto plazo.

Ya seguiré...)

 

QUÉ TAL DEBE SER EL REY Y LO QUE DEBE HACER

El Rey es puesto en la tierra en lugar de Dios para gobernar el pueblo, conservar la paz, administrar justicia y dar a cada uno lo suyo. Y es cabeza en el reino bien como la del hombre en el cuerpo, y según los miembros son al servicio de la cabeza, así todos los del reino deben ser al servicio del Rey, con amor y temor, servicio y lealtad.

Debe el Rey sobre todas las cosas amar a Dios, oyendo cada día misa católica y los sermones con atención, habiendo piedad a cuantos se la pidieren.

Debe el Rey ser prudente y sabio, magnánimo y liberal, y más clemente que justiciero en las ocasiones. Debe comer sus manjares con medida y templarse en el vino, porque...    

... el comer sin medida y beber demasiado, incitan los corazones en ira y la voluntad en lujuria, causa de muchos vicios y diversos errores, de los cuales todos los hombres, y mayormente el Rey y las personas de regimiento se deben esquivar. Y debe el Rey, después de haber comido, apartarse a su retraimiento y dormir o reposar por mejor conservar la salud. Y después oir su música, o jugar al ajedrez, que es ejemplo de discreción, o las tablas, que son de fortuna. O la pelota, que es de disposición, y así de otras interposiciones que se deben más de procurar para placer que no para vicio.

Debe el Rey vestir seda y brocado púrpura y otros indumentos de rico valor, bien como atabíos de collares, cadenas, joyeles y piedras preciosas. Debe traer los mejores caballos y mulas que ser pudiere, con frenos y ricas sillas. Y debe traer delante de sí el estoque por mejor manifestarse el estado real de su magnificencia. Debe andar al paso y con mesura reir. Poco hablar y mucho oir, y con atención escuchar la intención de los que piden y responden, y por mejor administrar justicia.

Al menos sentarse a juzgar tres dias en la semana, y siempre tener en su consejo un presidente y letrados de sana y derecha intención. Y mucho debe proveer en los oficiales de su casa y cancillería. Y mire que no sean muy pobres por evitar la codicia. Ni de gran sangre, por escusar el menosprecio. Ni sean muy poderosos, por causa de la traición. Y traer debe personas doctas y sanas para salud de su alma y descanso de su conciencia.

Debe elegir secretario fiel y liberal. Debe creer y fiarse de personas de experimento. Y mire quién pone en la fidelidad de su sello, justicias y escribanos, alcaides y merinos...

... y así de los otros oficiales, mayordomos, recaudadores, contadores, camareros y porteros. Debe mucho prever qué tales serán sus capitanes, adalides y trompetas, y mire no menos en sus embajadores, relatores y reyes de armas que sus hechos relatan. Y sobre lo dicho, provéase de cronistas sabios, leídos verdaderos y que tengan buen estilo para la inmortal memoria DE ÉSTE SIGLO.

No debe el Rey codiciar grandes honras ni adquirir grandes riquezas allende sus derechos, imponiendo nuevos tributos en su reino. Y debe procurar ejercicios más que deleites, corriendo monte, andando a casa y visitando su reino. Leyendo las cosas pasadas que son ejemplo al futuro para conservar lo presente. Ni debe buscar cosas de gran dificultad, especial de guerras injustas y otras cosas que más se adquieren por codicia o soberbia que no por justo título ni legítima razón que a esto le mueva.

Debe recibir a los mensajeros extraños muy bien y hacerles honra y merced, no molestando a ninguno mostrando soberbia e injuriando con palabras a sus enemigos. No hacer merced de ninguna ciudad, principado o infantazgo ni de fortalezas ni de otros lugares antigüamente reales, salvo a personas de señalados servicios y por sus cortes y consentimiento de los tales lugares.

Debe el Rey de continuo traer sus guardas seguras y debe en las guerras andarse siempre a buen recaudo y nunca tener en poco a sus enemigos. Y no debe entrar en escaramuzas ni con adalides de guerra ni ansias de paz. Y su real debe ser el más seguro y de menos temor que ninguno. Y no debe entrar en la batalla salvo con gran seso, y aún estando la batalla en peso y cuando entrare, debe señaladamente llevar...

... reyerta divisa, así como alguna rica celada o aljuba u otra cosa que lo haga resplandecer en las armas según el resplendor de su alteza, porque la tal, sobrevista, pone gran esfuerzo en la gente. Y debe mirar el Rey que si antes de la batalla el real vacilare, que los esfuerce andando en mula y no a caballo, diciéndoles: ¡ Ea, hijos, venced, que hoy es vuestro día! Y en tales tiempos en Dios servido, y de mí, en su nombre, se alcanzan las mercedes y se ganan libertades y se arman caballeros. Esforzad y venced, que es cierto, gran batalla les tenemos.

Debe el rey abastecer sus reales de sen y argen, que quiere decir: de sentido, gente y dinero. Y debe nuy bien pagar el sueldo y ser informado de cada uno quién es y lo que hace. Y remunerar a cada cual su mérito así aumentando sus bienes como con loores, creciendo su fama. Y debe después de la victoria dar a cada uno su parte, y allende partiendo con los extranjeros su quinto

 Y debe el Rey casarse con gran consejo de los de su reino, eligiendo mujer generosa, por hacer hijos más claros. Y que sea hermosa, porque más alegre viva y sean los hijos dispuestos. Y que sea de buenas costumbres por venir más con descanso. Y débela mucho de amar y honrar, no enojándola en cosa, y en especial dándose a otras mujeres, en lo cual se quebranta la ley evangélica que dice: seréis dos cuerpos y una carne, y por el inconveniente que se puede seguir al príncipe y después a los otros infantes. Y débelos dar a criar a tales amas que sean hermosas, y de linaje, de mucha leche y de buena coplexión.

Débelos después de los cinco años dar en guarda de caballero de sangre...  

... leal y de buena crianza, y a los siete les comience a disponer a la doctrina de fe y buenas costumbres, con las disposiciones juveniles de leer, escribir, aprender la lengua latina, y después tañer, danzar, nadar, tirar con arco y ballesta, escaques, tablas, pelota y otras cosas que hacen a los hombres dispuestos y más prudentes.

Debe el Rey criar a los hijos de los grandes de su reino para en su corte servir y obedecer al príncipe en los tiempos siguientes.

Debe mucho el Rey honrar y amar a los caballeros y los nobles de su reino, sabiendo el fundamento de la sangre de cada uno y los servicios de sus antecesores por mejor honrarlos en los asientos de su casa. Y debe de inquirir y saber cuáles son los hidalgos dándoles atabíos, caballos y tierra. Debe saber las armas de su reino y quién las puede traer, no consintiéndolas a muchos que, sin miedo del Rey y vergüenza del mundo, hacen edificios sepulturas y traen reposteros con armas por suyas, y otras inventadas como se les antoja, igualándose con quien no deben, por donde pueden acaecer ocasiones en el reino. 

Debe el Rey sobre todo mirar el bien público de su reino jurando y guardando a todos sus libertades y franquezas. Y guárdese mucho el Rey de no caer en infamia de dar crédito a algún privado al que le tome tan gran afección que sea regido por su mano, que será fuerza, buscará sus favores, y con la privanza del Rey y desconocimiento de sí, envidiosos de una parte y mal dicientes de la otra, veréis qué tal anda vuestro reino. Avíbanse tales vivas centellas, que encienden grandes fuegos levantando mayores flamas, con tales inconvenientes que vuelven al Rey privado y al reino el mismo privo.

DE LA CABALLERÍA, CÓMO TUVO PRINCIPIO

Tres son los estados que mantienen el mundo: dadores, afanadores y defensores, cada uno por su parte trabajando, rogando, afanando y defendiendo en la milicia: cuasi mil lites, que quiere decir: mil contiendas, que tantas y más los defensores son ofrecidos, los cuales, antigüamente con los hombres buenos, por defenderse de los malos, escogían de entre mil uno para la defensión de los pueblos y bien común. El cual andaba a caballo entre los que consigo traía, y el sueldo que le daban decíase caballería, SEGÚN BEGECIO EN SU LIBRO DE RE MILITAR. Éste, así escogido por consejo de todos, escogía hombres que ayudasen y porque habían de sufrir muchas lacerías según los trabajos de la guerra, tomaban hombres lacerados, así como pastores y leñadores, que andaban al campo no teniendo en mucho los delicados manjares ni las camas blandas. Escogía así mismo carpinteros y herreros, que son acostumbrados a golpear, y carniceros, que acostumbran a herir y matar. Y así mismo los hombres dispuestos de grandes miembros, crueles, fuertes y ligeros, porque mejor supiesen sufrir las armas y vencer a sus enemigos. Pero como fuesen personas sin crianza y no tenían vergüenza ni temían los baldones y menguas que les pudieran recrecer, no se fortificaban a la afrenta de esperar , huyendo de la batalla, y muchas veces salían vencidos los que pudieran ser vencedores. Cerca de lo cual acordaron los caudillos y gobernadores, que era mejor hombres flacos de vergüenza y sufridores, que fuertes, ligeros y con temor huidores, y así fueron despedidos los unos y admitidos los otros...

... donde se sucedieron los nobles que hoy son, a lo menos tomaron ejemplo, según hacen aquellos que tienen el señorío y gozan de la nobleza.

QUÉ TAL DEBEN SER LOS CABALLEROS Y LO QUE DEBEN HACER

Bien como el punto de diez en la suma vale más que los noventa, y el punto de mil vale más que novecientos, bien así el caballero debe mirar de subir y sumarse en los puntos de la honra, mirando en sí qué es y qué vale, comparando la sangre que tiene y la virtud que ejercita, el señorío que sostiene, la posesión en que es tenido, con las hazañas de su persona y tantearse cuál es la que de estas le falta, porque no salga del compás. Y debe saber esta diferencia que el caballero que de otros tiene origen, debe ser muy honrado. Y el que en sí comienza debe ser más alabado; y todo caballero debe hacer en sí esta comparación, que bien como el espejo demuestra las facciones de la cara, así el caballero, capitán o caudillo debe ser ejemplar de los que tiene a su gobernación, porque mal reprende el de todos reprendido. Que como la criatura fue criada, así debe ser ejemplo de su criador, que primero fue de hacer que de enseñar, lo cual todo caballero debe a los suyos ejemplificar en temer a Dios, servirle y amarle y en Él poner con gran fe toda su esperanza. Debe ser el caballero virtuoso, fuerte, y con prudencia osado. Feroz en venciendo y clemente a los vencidos. Y que sea de experimento para mejor saber vencer y fuerte para sufrir. Ligero en la silla y diestro en el caballo, encontrando con la lanza, defendiendo con la adarga y socorriéndose de la espada...

... no olvidar las espuelas ni perder los estribos. Débese recordar del puñal o de la maza. Debe ser cuerdo por mejor evitar los daños. Justo por no hacer sin razón a ninguno. Mesurado, por no decir cosa que no deba. Cortés por animar todos a sí. No ser escaso ni codicioso, antes repartir con los suyos lo que le cupiere. Debe conocer los caballos hermosos, corredores y bien señalados. Y las armas fuertes, salvas y ligeras. Debe ser en los tiempos despacio, por saber cómo vencían los antepasados.

Debe esforzar a los suyos y nunca mostrar temor ni desmayo. Débeles decir y platicar cómo sean sabedores en la guerra. Discretos, osados, fuertes, bravos, mansos, humildes y mandados. Y como sepan cabalgar, sufrir, herir, vencer, resistir y retraer, pero nunca huir. Antes, después de retraídos, porfiar para vencer y amar la victoria, conocer el triunfo por honra de su linaje y gloria de sus personas, temiendo el menosprecio de las gente y el vituperio de sus enemigos.

DE LA LEALTAD DE LOS CABALLEROS

La caballería es una orden tan honrada que pocos son los que la pueden dar y menos los que la deben recibir, que los que la reciben toman gran cargo sobre sí, pues que le es dado la defensión y guarda de todos. Y debe mucho mirar la virtud y guardarse de no caer en vergüenza, y amar lealtad y preciarse de ella y guardarla en servicio de su señor. Por amor del cual muchas veces acaece a los caballeros leales, que por servicio del que con que viven, hacen sinrazón a algunos que nunca se lo merecieron, y daño a sí mismos, disponiéndose a peligro de muerte yendo contra sus voluntades y parientes,...

... dejando lo dulce por gustar el amargo, lo cual no harían si no fuese por guardar su lealtad. Pero en lo que le fuere mandado, mucho se debe guardar el tal, que no cometa caso de traición, así como pecar en crimen de la real majestad, yendo contra su rey, ni matar a alguno como no debe. Ni alzarse con fortaleza fiándola de él, o haciendo desmesura a alguna dueña o doncella a sin razón, que son cosas de menos valer.

QUIÉN PUEDE ARMAR CABALLERO Y QUIÉN LO DEBE SER Y QUIÉN NO

NInguno puede recibir doctrina salvo del que la sabe y enseña, y por consiguiente no puede armar caballero salvo el que tiene poder para ello, así como emperador, rey o príncipe que tenga tal facultad y posesión de hacerlo como cabezas de sus imperios, reinos o señoríos, porque es cierto, ninguno puede tomar orden salvo por el ordenado. Y así ninguno puede ser caballero novel, sino por el caballero probado. Y aún era costumbre según los grandes peligros, ningún emperador ni rey pudiese armar, falta ser consagrados, porque cuantos menos caballeros fuesen , tanto más serían tenidos y los hombres escusados de malos casos y peligros. Y es de saber que ninguna reina o emperatriz no puede por su mano dar armas ni armar caballero, pero puédelo acometer algún caudillo de su reino que lo haga. Y esto no lo puede hacer sino por razón de su reino, que para mandarlo, por respeto de su persona, debería ser reina consagrada.

Ninguna persona sacerdotal puede armar caballero, salvo si tiene algún especial privilegio por razón de su dignidad, bien como...

...en España el Arzobispo de Santiago, por respeto a la dignidad del bienaventurado apóstol, y así algunos que usan de la tal caballería.

Mas es de notar que no debe ser caballero hombre sin seso ni menor de edad de catorce años, ni persona de sacra religión. Ni lo debe ser hombre tan pobre que no tenga con lo que buenamente pueda sostener la honra del estado caballeroso, que no es justo que los caballeros vivan en lacería y mengua en orden de tanta honra. Ni lo debe ser alguno si fue ladrón probado o pregonado vilmente malhechor. El que es privado de algún miembro que le pueda en las armas dañar. Ni puede ser caballero el que fue dado por traidor o alevoso o sentenciado a muerte salvo si del tal caso es limpio. Ni hombre que públicamente haya hecho escarnio de la caballería. Ni persona de vil oficio, como pregonero, carnicero, tintorero o zapatero, ni mercader, salvo que fuese algún tal caso y persona que sea bien visto lo merece. Ni algún caballero fuese de tales oficios. Ni se debe dar la caballería por ningún precio sin haber voluntad absoluta de rey ni príncipe, que bien así como el linaje no se puede comprar, así la honra que viene por nobleza y mérito virtuoso, no se puede vender.

CÓMO SE DEBEN DE HACER Y ARMAR LOS CABALLEROS

Muy noble es el hombre y digno de mucha honra que merece ser caballero. En la solemnidad del cual es de saber que debe ser primero por armas y hechos singulares, con testigos y obras experimentado y suplicar al Rey que le haga merced de armarle caballero y darle insignias por donde aquellos... 

... sucesores gocen de la nobleza de la caballería y libertades. Y sabida la verdad el Rey, le ha de decir que le place, y entonces bésele la mano y llévenlo los caballeros a su posada con gran placer y vístanlo de las mejores ropas que ser pudiere y llévenlo a vísperas, y otro día, por la mañana, oiga misa, y despues de yantar, llévenlo a la iglesia y pongan una cama muy atabiada y llévenlo allá y lávenle la cabeza en señal de toda limpieza y mándele armar el Rey de todas las armas salvo la espada, yelmo y espuelas. Con solemnidad tocando las trompetas y quédese en la noche allí, teniendo vigilia rogando a Nuestro Señor sea en su defensión y lo guarde de los peligros de este mundo y le dé victoria contra los enemigos de la fe, estando confesado y constrito lo más que pudiere. En otro día venga el Rey con los caballeros padrinos que fueron de él testigos y lo lavaron. Y el dicho caballero oiga muy devotamente la misa. Si el Rey lo llega cerca de sí y después debe recibir el sacramento y pedir por merced al Rey que le dé perfección de caballero, y el rey le diga o mande decir si promete leal y fielmente tener y guardar a servicio de Dios y de su rey o señor natural lo que todo caballero debe, y él diga que sí. El Rey, entonces, mándele calzar las espuelas y ponerle el yelmo y alzar la celada, y le ponga la mano sobre la cabeza y le tienda la espada con su mano y dígale: Dios Nuestro Señor, por su infinita bondad te dé fuerza, seso y entendimiento, que así te puedas regir, que vivas y mueras en defensión de la santa fe católica y seas leal a tu rey natural, y que guardes, ampares y defiendas a los que tienen razón, no haciendo lo contrario...

... a ninguno ni cayendo en caso de menos valer, amén.

Y vaya el caballero a besar la mano al Rey, delante quienes traigan un escudo cubierto de un cendal con las armas que su alteza le mandó trajese, por las cuales fuese conocido, que han de ser de una de tres maneras, conviene a saber: vino, planta o minero. Y descubiertas, dígale el Rey: Yo, por el poder que Dios me dio, te doy estas armas en espejo y en ejemplo de tu vida y a salvación de tu alma. Y mando que estas traigas y los que de ti descendieren. Él hinque las rodillas y reciba el escudo y arrédrese, y dende tome el Rey la espada y dígale: Mira que el corte de esta espada significa justicia, y los canales prudencia, y el puño templanza, y la manzana fortaleza, y la cruz significa la fe, la punta la esperanza, y toda ella caridad. Dios Nuestro Señor, por su infinita bondad te fortifique y esfuerce en estas virtudes, que le sirvas, temas y ames y seas fiel a mí y a mis hijos, tus señores naturales, y vivas por muchos días y tiempos a su servicio, amén.

Bésele la mano y reciba la espada, y tómenle los padrinos y toquen las trompetas y vállanse con el Rey, y después, los padrinos, llévenlo a su casa y anden en el día con él por la ciudad haciéndole fiestas hasta que lo vuelvan a su casa.

QUÉ TALES DEBEN SER LOS CAUDILLOS 

Los antigüos eligieron caudillos discretos y aún de linaje y de buen seso natural. Callados en lo secreto y habladores en el esfuerzo y trato. Deben más ser de buena palabra y recia. No deben de avistar a ninguno, y como las guerras sean llenas de miedos, peligros y desaventuras, deben los reyes escoger a hombres...

...por caudillos que sean de vergüenza y cuidado, y no flojos ni remisos por que piensen lo que han de hacer antes que el hecho venga. 

Porque mejor se puedan escusar los peligros, y mírese en el tiempo de acometer como no sea en sol contrario a los ojos. Y tengan a sus enemigos debajo de la mano derecha, y no manden pelear con los peones en las barreras ni barrancos. Mas hacer como que acometen, para sacarlos al llano. Deben mandar que no hablen y escuchen, porque mejor se entiendan. Deben ser heridores y sufridores y hechos por la palabra y mandamiento del Rey. Con solemnidad delante de los grandes de la corte y famosos por el reino, mandándoles que traigan sus ciertas señales en los caballos y yelmos capillos, y sobrevistas en las armas y banderas en señaladas batallas. Que muden las lenguas, en un día Santiago, en otro San Jorge, porque no sean salteados por los enemigos por las señales continuas.

CAPÍTULO QUE HABLA DE LOS CERCOS

Debe el Rey o sus caudillos, antes que se muevan para cercar algún lugar que vaya así a su ventaja, que no se levante el real hasta tomarlo, y así, entre su gente alrededor o en ciertas estancias, haciendo sus cavas y defensiones en tal manera, que ninguno de fuera pueda entrar ni de dentro salir. Y antes un buen espacio lejos del lugar que cerca. Porque si está cercada la villa, mejor es un poco lejos para más acercarse, que cerca para arredrarse. Y para esto debe el Rey en su artillería llevar muchos géneros de ingenios, armas y herramientas de diversas maneras, como lombardas, colubrinas, serpentinas, pasamuros...

... pasavolantes, cartagos, trabucos, cabritas, castillos de madera, carretas cubiertas, mantas, mandiletes, escudos paveses, bancos pintados, gatos, gruas, barzones, farzos, postes, estacas, vigas, vaivenes, tablas, lanzas, ballestas, arcos, hondas, trozos, palas, azadones, picos, martillos, hachas, palancas, pies de cabra, segures, guadañas, hoces, garfios, armaduras de coraza, arneses, casquetes redondos y de gualderas, celadas, capacetes...

Debe el Rey entender en el bastimento que no falte antes que cada día venga, y no lo tomen por el camino hasta llegar al real, porque todos sean abastecidos de lo necesario y ponerlos al justo precio. Mande pagar el sueldo a cada uno según fuere la calidad de la tierra y tiempo, y remunerar mucho los servicios y hazañas a los que las hicieren, porque ponga corazón a los que tal vieren hacer.

No consienta escaramuzas con los de dentro ni tire con trabuco salvo a fortalezas o lugares pequeños. No tire con lombarda salvo a muro que sepan de poner por el suelo. Antes esperen un año de cerco que un día de combate, porque si la gente se arredra sin entrar, se puede seguir gran peligro y levantarse el real.

Procure siempre de arte o fusto, escalas u otras cosas de partido a ver las ciudades, que no conbatiéndolas hasta esperar tomarlas por hambre. Y hagan con tiempo a los cercados cualquier partido grande mas que después que muchos días pequeño. Y como muy más peligrosas sean las fortunas de la mar que las guerras de la tierra, mucho se deben proveer en las cosas necesarias y con mucho más tiempo según los reinos, gentes, bastimentos y armas, tierras y constelaciones, dónde parten y adónde van y a qué empresa.

QUÉ JUSTAS, QUÉ PILOTOS, LENGUAS, PATRONES, CAPITANES, HOMBRES DE ARMAS, MARINEROS Y PAJES GRUMETES SON LOS QUE LLEVAN.

Mirando mucho la historia del velo naval como se apercibía Roma cuando venció Duolio a los africanos. Y sobre todo deben los reyes mirar que por una de tres razones puede haber título para nover justa guerra: La primera se va contra los enemigos de la fe y con deseo de destruirlos y aumenter los cristianos, porque Nuestro Señor sea más loado y servido, no por codicia de robar lo ajeno y no tener conciencia en poner a sus vasallos en los tales peligros.

La segunda razón es por acrecentar su reino echando de sus comarcas a los tiranos robadores, que más se quieren regir voluntariamente que por la razón.

La tercera razón es que si algún vasallo quiere vengar la injuria de su rey o señor natural, si de él dicen o hacen sus enemigos cosa que justamente no deban.

CÓMO SE DAN Y RECIBEN LAS DIGNIDADES DEL REINO

Los oficios y dignidades del reino se deben dar y hacer con grandes placeres y solemnidades, porque los que las reciben son miembros principales del reino, de los cuales, antes de todas cosas, débese el Rey certificar si los tales son personas virtuosas y capaces de tal dignidad, según es dicho en el capítulo de la caballería.

El maestre debe tener vigilia y recibir la cruz por mano del Prior y comendadores del maestrazgo y por el que tiene la comisión del Papa, Y con licencia del Rey y todos con sus hábitos, hecha la vigilia haga prometimiento de ser lealmente defensores de la fe y vivir y morir y ser en servicio de su rey, el cual le llame, Maestre...

... sentándole cerca de sí, el Duque. Debe mandar el Rey a los reyes de armas que vengan y traigan una maza junto con la del Rey, y tómela el Rey y la dé al que ha de ser Duque y la lleve delante, Y así vestido, de sus ropas de seda, en la misa reciba la bendición del evangelio, y levántese y venga con la paz al Rey y la Reina con su maza delante, y la misa dicha, el clérigo le santigüe como dicho es al Maestre, diciendo: Que Dios te dé seso y entendimiento, que seas guía de tu rey y señor natural, amén. Y entonces el Rey le diga: ¡ Ea ! guiad, Duque; y todos le llamen Duque y señoría en adelante.

El Marqués, dicha la misa, el Rey le dé una lanza con una seña de armas que deba traer y le llame Marqués, y le dé su señorío o morada entre reino y reino.

El Condestable lo pregone un rey de armas y diga: Manda el Rey y su Condestable que se haga tal y tal y tal cosa. Mo se puede asentar ni levantar el real sin pregón del Condestable.

El Almirante, después de oída la misa y habida información, el Rey le ponga un anillo en el dedo medio de la mano siniestra y le mande ceñir la espada y le dé una lanza con un pendón de las armas reales y le llame Almirante.

El Conde, tómelo el Rey a su mano siniestra como a compañero y leal amigo, y así llame a las otras dignidades por su nombre haciendo merced a cada uno de las villas y lugares que les hace título: de Maestre, Duque, Marqués, Condestable, Almirante o Conde, dándole asi mismo jurisdicciones en las tierras, justicias y señoríos como al Rey bien visto fuere por sus cortes y consejo.

DE LAS LIBERTADES FRANQUEZAS QUE DA EL REY A LOS PUEBLOS Y DE LA OBLIGACIÓN EN QUE LE SON  

Debe el Rey, por la necesidad de su reino y bien público dar franquezas y mercados a las ciudades, villas y lugares de su reino donde mejor sea visto fuere y hacer merced de privilegios y libertades a las personas que fuesen dignas de caballería. Así a los que por sí mismos hicieron hazañas  en alguna batalla a los enemigos ofendiendo, como a los que se hallaron en las villas y castillos defendiendo. Y débeles el Rey mandar decir las obligaciones en que son a su rey y señor natural, porque las gentes rudas vengan en conocimiento del servicio y obediencia de su rey.

DEBEN TODOS SABER CÓMO HAY CUATRO MANERAS DE GUERRA.

La primera, justa contra todos los enemigos de la fe, y a estas son obligados con sus personas y haciendas. La segunda guerra es injusta, contra los reyes o señores comarcanos si es por codicia de tomarles el señorío que tienen para aplicarlos para sí. En esta, los que defienden pueden justamente pelear por su rey, reino y personas. Los que ofenden no deben cometer ni inventar la tal osadía. La tercera es guerra civil, que es entre ciudadanos. La cuarta, más que civil es entre parientes y amigos, así como entre padres e hijos, y tal fue la de César y Pompeyo.

Debe el rey enseñar a los pueblos en que son obligados a servir en las guerras y no partirse de la hueste sin su licencia, so pena de muerte. Ni entrar en casa estando el Rey o su capitán en el campo, según hizo Urías, que no quiso gozar de su mujer Bersabé, aunque el Rey David se lo mandó, porque Joab, su capitán, quedaba en la guerra.

No pueden los pueblos o vasallos ser libres del llamamiento...

...del rey, salvo si son personas menores de catorce años, o muy viejos o enfermos o impedidos por nieves, ríos o puertos de los enemigos, por donde no pueden pasar para cumplir el mandamiento y servicio del Rey.

Para lo cual es de saber que los pueblos y otros cualesquiera vasallos son obligados de ir al tal llamamiento sin que los llamen por las cosas siguientes: Lo uno, si enemigos contrarios entran en el reino o algún rey comarcano de pasada destruye la tierra por donde pasa o se acerque a algún lugar de su rey, o si fuese batalla campal de algún día señalado, y en este caso, los que son llamados y no van, caen en caso de traición y merecen pena de muerte por ello. No menos que cuando el rey está en la guerra y dejándolo en el real: Para las cuales necesidades, si el rey no pudiese pagar sueldo, los mismos pueblos son obligados de sus haciendas contribuir para socorrer en tal caso.

CÓMO SE HAN DE PARTIR LOS DESPOJOS DE LOS ENENEMIGOS

Los que son compañeros en las pasiones, peligros y aflicciones, lo deben ser en las consolaciones, que mucho se animan los hombres y se disponen cuando reciben remuneracion del bien que hacen, gran descanso reciben de la sangre que perdieron y los trabajos en que se dispusieron cuando el rey les da parte de lo que ayudaron a ganar. En lo cual se deben hacer las partes siguientes: juntar todo lo que se ganó, así de cautivos, caballos, haberes y armas, y hacerse partes iguales: al peón, una parte, y al caballero dos, y el rey debe haber el quinto de todas las cosas y heredero de las villas y tierras que se ganaren. Y la Iglesia de Santiago, patrón...

... y caudillo de los españoles, debe de haber tanto como un caballero, por el voto del rey Don Ramiro cuando se apareció visiblemente Santiago y peleó en la batalla de Calahorra. Y no se debe olvidar que el rey, de su parte, allende de dar la ¿vantala? que bien visto fuere a los grandes que ende se hallaren, y a los otros caballeros de mérito y personas que hicieron algunas hazañas, en especial si ende se acaeció alguna gente extranjera, porque mucho pregonan la fama de los reyes. Pero el tal repartimiento no se debe hacer salvo entre los que pelean o siguen el alcance que los que se desmanda de sus mayores, por donde la batallas se pierden o se aflojan no queriendo pelear o se aparten a robar o a hurtar no deben haber parte. Antes pierdan todo y las vidas sean a la merced del rey. Y que los que son hidalgos quedan pecheros y todos sus hijos.

DE LOS GALARDONES DE LAS HAZAÑAS

Por dos cosas se ofrecen los hombres a sufrir los peligros de la guerra: la primera es por la esperanza de galardón. La segunda por temor a la pena, cerca de lo cual es de saber: que el que guarda a su rey o señor de algún peligro de la muerte, debe ser remunerado de gran merced, de villa, tierra o castillo, con rentas de mucha honra. Y después, el que libra a la reina o dueña o sus hijos de tal caso que les pudiera venir gran daño.

El que entra primero en villa o castillo por combate, allende la merced que el rey le ha de hacer débele dar la mejor hacienda del tal lugar. Al que entrase segundo, la segunda, y así por orden. Poque haz atrevimiento señalado y lealtad conocida...

... y los que mueren en tal lugar, deben sus mujeres e hijos heredar la parte de sus padres y maridos. Y los que toman villa o fortaleza deben haber lo que ende hallaren, dando al rey su quinto, y la tal fortaleza débela de haber el rey y darla a quien fuera su merced, y porque los que entran en navíos se disponen en la mar a mayores peligros que los de la tierra, ordenaron los antiguos que el caudillo les dé galardón según a él bien visto fuere: y los que hacen otras hazañas en las guerras, no se pone cierto lo que deben haber, salvo que el rey les debe hacer merced según fuere su merecimiento.

LOS CASOS Y CASTIGOS DE LOS PELIGROS DE LA GUERRA

Si los buenos no recibiesen remuneración de bondad y los malos escarmiento de pena, no se trabajarían los unos de hacer bien, ni los otros cesarían del mal. Por tanto, los reyes y caudillos deben castigar en la guerra principalmente por doce cosas: la primera, si los que llevan consigo diesen aviso a los enemigos. La segunda si se fuesen para ellos. L a tercera, si antes de la guerra se ajuntasen para venir con ellos. La cuarta, si no se quisieren acaudillar. La quinta, si moviesen pelea o alboroto en el pueblo. La séptima, si se hiriesen o matasen unos con otros o deshonrasen de hecho o de palabra. La octava, si tomasen por hurto o por engaño los unos lo de los otros. La novena, si no se templasen en el comer y beber y gastasen el bastimento como no debieren. La décima, si estorbaseb de hacer justicia. La undécima si la justicia los requiriese y no la favoreciesen. La doceava...

... si quebrantasen las posturas que los unos con los otros hacen, si los pusiesen por alcaides o guardas de algunos lugares y se levantasen con ellos contra su rey o contra el que de ellos hiciese confianza. Y no menos si los unos no guardasen verdad en lo que comprometiesen con los otros. Según que de esto largamente(¿ escribe ?) el Rey Don Alonso Vll, dicho Emperador en las Cortes de Málaga ordenó de las penas y casos de traición.

DE LA GUARDA DE LOS CASTILLOS Y FORTALEZAS DEL REINO

Mucho ennoblece a los pueblos la lealtad, cuanto más a los hijos dalgo, que de ella son y deben ser legítimos herederos. Donde es de saber que las villas, ciudades y tierras deben guardar sus fortalezas y morir sobre ello en servicio de su rey. Y las de que su alteza hiciese merced por servicios señalados, los tales deben asímismo fortalecerlas, labrar, guardar y defender en servicio de su rey natural, y no trocarlas, vender ni enajenar sin su licencia, ni hacerles daño favoreciendo a sus enemigos, so pena de mal caso.

DE LAS ENTREGAS DE LOS CASTILLOS

Todo alcaide debe recibir el castillo por el portero de su señor. Después de recibido no puede entregarlo salvo al que se lo dio. Y si le enviare sus cartas y sello, no las debe culplir salvo que las llevare su portero. Debe ser primero el alcaide informado de si su señor es impedido de una de cuatro maneras y que no pudo ir a recibir por su persona: la primera si el rey o señor quiere dar el castillo a persona menor de edad por servicio de su linaje. La segunda...

... cuando fuese enfermo. La tercera, cuando no fuese impedido de tal enemistad que pudiese ir sin peligro de su persona. La cuarta cuando fuese raptado o conocido de manera que no se pudiese ausentar, y aún por ninguna de estas razones el alcaide no lo debe de dar, si la persona no fuese covenible para recibirlo.

LO QUE ES MENESTER PARA LAS FORTALEZAS Y ALCAIDES

Los castillos son dichos fortalezas porque deben ser lugares fuertes para defender el reino de los enemigos. Y así debe el que hace castillo de mirar que tenga rentas y nobleza, para poder hacerlo sin lacería y represión. Y que lo haga en su señorío y lo edifique lo más fuerte que ser pudiere. Y le ponga alcaide de vergüenza, y no robador, y le dé hombres, armas y bastimento y le socorra cuando fuese menester. Y el alcaide no debe salirse del castillo en los tiempos de guerra o de sospecha, pero como no se pueda escusar que algunas veces no salga, debe dejar en su lugar hijo dalgo de padre, madre y pariente. Y que no haya hecho traición ni sea pariente de traidores. Y al tal debe dar las llaves y mandar a todos que hagan su mandado. Y si prendiesen al alcaide y lo traen para que dé la fortaleza, el que está dentro, en su lugar, no la puede ni debe dar so pena de traidor. Falta tener libre y consigo al que se la dio.

DE LO QUE DEBEN HACER LOS ALCAIDES

Todo alcaide debe tomar tantos hombres consigo que pueda bien defender su castillo. Y que sean leales, hijos dalgo y de buenas... 

... costumbres, y que sepan tirar y adobar los tiros, así de pólvora, como de ballestas, lanzas y espadas. Y debe poner en orden sus velas y sobrevelas, rondas y atalayas. Y a escuchas, espías y guardas por mejor saber defender y guardar. Y más debe ser sufridor que heridor y esforzado para sufrir la vista y temor de los ingenios y amenazas, y muy prudente para guardarse de los engaños y ayudarse de ellos. Y no debe al tal alcaide dar ni dejar la fortaleza en tiempo de guerra ni en movimiento de bullicio ni por ninguna cosa que oiga, ni estando el señor en alguna necesidad, ni ponerse en ella diciéndole que le da poco y que hay otro mayor interés si el señor no le alzase homenaje. Pero si el alcaide se quiere retraer en la otra vida, o si su señor no le da todo lo que ha menester ni le quiere recibir el castillo, débeselo requirir una, dos, tres veces en la corte del rey, o a lo menos delante de caballeros o testigos dignos de fe. Y si responde que lo mandará recibir, débelo esperar nueve días, y si todavía no viene a recibir su castillo, debe llamar a los hombres buenos de la villa o tierra e informados de la cosa, cómo pasó, sálgase del castillo dejando un perro, un gato y un gallo, una artesa, un cendal y una olla con algunas ¿preseas? de casa y muéstreles cómo su señor no le da lo que cumple para la guarda de su fortaleza, o que se la deja con todo el bastimento que le puso cuando se la dio, y que ahora se la entrega sin bullicio ni temor ni desamor, salvo que no es su voluntad de más tenerla, y saque los tales hombres de dentro y cierre las puertas y lance las llaves...

... dentro por encima del muro, haciendo saber cuándo se va, a los lugares comarcanos, porque su señor no la pierda. Y esto se debe hacer en las fortalezas sin peligro, pero en las que se pueden perder dejándolas el alcaide, debe hacer según dicho es: tardando el señor, por hacer gastar al alcaide lo suyo, si no viniese y fuere peligro el dejar el castillo, débelo tener allende treinta días, y si todavía no se lo manda recibir, téngalo nueve días, y sobre esto, otros tres días, y no viniendo, haga según dicho es.

CAPÍTULO DE LOS DESAFÍOS

Naturaleza y vasallaje son dos nombres que hacen a los hombres amar y servir a los señores naturales, y obedecer sus leyes y mandados. Por los cuales fue instituído, porque sus vasallos vivan en paz y sosiego.

Los casos de los desafíos, cómo y porqué se deben hacer, sin cuya autoridad ninguno puede retar ni desafiar, y porque Nuestro Señor dijo: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mandaron los reyes que quien deshonrase a otro en algún lugar, sin que lo hacer saber, cae en caso de traición, y el tal cometimiento es una traición general que quiere decir deslealtad. Y porque los hijos dalgo, cuanto son de más limpia sangre, más claras deben hacer sus obras, porque tienen sobre sí un deudo de nobleza que les pone vínculo de amistad para que excusen los inconvenientes de un hombre contra otro, cuanto más si son cristianos y tienen parte de nobles, porque entender entre los brutales hombres si acaecen desvaríos cuando no se quieren someter a la razón. Por tanto, el que acomete a otro como no debe , es alevoso, según el ordenamiento...

... del rey Don Alonso el Onceno, y deben los tales ser castigados según las penas siguientes, en lo cual es de saber: desafío es apartar a unos hombres de la amistad que con los otros tienen. El cual no lo deben ni pueden hacer señaladamente, salvo los hijos dalgo, a quien sólo basta ser de padres nobles, porque las madres no ponen ni quitan en los semejantes casos. Y un hijo dalgo puede a otro desafiar por alguna deshonra, tuerto, daño o baldón que de él recibiese o algún su pariente, y puede hacer el tal desafío de persona a persona o por otra tercera que sea hijo dalgo, haciéndole saber: Por cuanto vos, fulano, hiciste o dijiste lo que no debieras contra mí o contra mi pariente, yo os torno la amistad que con vos tengo y os desafío como a hombre que cayó en caso de aleive, y os lo haré conocer con las armas, campo y día que vos quisiéreis, para lo cual os envío a este caballero que os lo haga saber. Y si quisiéreis salir al campo, haréis y cumpliréis lo que debe un hijo dalgo a otro, en otra manera protesto de ayudarme de vos y vengar mi injuria sin caer por ello el mal caso. Pero los desafíos que se hacen por terceras personas, son de una de cuatro maneras: La primera cuando un rey quiere desafiar a otro que no sería razón y le desafía. La segunda, si un pariente lo hace con otro. La tercera, si ha de desafiar a otros mejores o más poderosos que sí.  La cuarta, cuando desafía a otro menor y él no quiere salir al tal desafío desdeñándolo más quiere darle otro igual al suyo. Deben hacer los tales desafíos con licencia del rey o de sus presidentes, de tres en tres días hasta pasados los nueve días. Y no deben de hacer ni decir... 

   

 

... mal ni deshonra, y quien hiciere lo contrario, es alevoso por ello. Los cuales desafíos se pueden hacer: Si un hijo dalgo mata a otro como no debe, o le hiere, o corre o deshonra de palabra. O por muerte de padre, madre, pariente o parienta o por sus mujeres. Y no menos si algún hijo dalgo trae consigo o acoje a algún hombre que haya deshonrado en los casos semejantes, puede ser por él desafiado. O si le tomare o deshonrare alguna parienta o criada que tenga en su casa, puede haber no menos el tal desafío.

SÍGUELE DE LOS RETOS

Quien quisiere retar, debe saber primero si es caso de traición o de aleive. Si es cierto lo que le quiere acusar, y si la prueba puede ser por vista propia o por testigos dignos de fe o por cartas del retado. Y debe llevar esta orden: primero propóngalo en el consejo del rey y diga: Señor, suplico a vuestra alteza me dé licencia y facultad para poder retar a Fulano por traidor o alevoso, que cayó en el tal caso y tal, lo cual yo haré conocer en vuestra corte y me combatiré con él y le mataré o lo echaré del campo como traidor, que hizo y dijo lo que no debiera, y el retado, cada y cuando que le llamaré traidor, respóndale que miente delante de quien lo oyere. El rey mande saber la verdad y mándelos igualar. Y si no pudiere ser, dende en nueve días, mándeles señalar armas y campo, día y hora, partir el sol por oficiales de verdad, y si el plazo de nueve días no fuere conveniente por el camino, armas o algún otro impedimento, débeles dar témino de cuarenta días. Y si no viniere el retado, puede responder por él su...

... padre, hijo, pariente o algún amigo que lo supiese, había ido con él en romería o bebido en casa de algún señor, o que tenía con él estrecha amistad. Y si no viniere ni otro por él respondiere, débelo el rey dar por hechor y desterrar de su reino. Pero si viene después de los cuarenta días y mostrare causa legítima, debe ser recibido a la prueba y al reto. Como de nuevo y venido el retador, haga un seto con dos puertas y tráigalo su padrino con sus armas y venga delante de él un ataúd cubierto de negro y entre por una puerta y salga por otra y espere fuera del campo. Y después venga el retado y haga otro tanto. Y partido el campo, entre el retador y acometa primero, y si no lo quisiere hacer, acometa al retado y así libren el reto. Pero si el rey echare entre ellos el bastón con deseo de alguna información o avenencia, son obligados a estar quedos so pena de muerte. Y si el retador muriere antes del término, puede su heredero o pariente demandar la tal injuria. Y si muere el tal retado respondiendo a sus plazos, no es ninguno obligado a salir por él al campo. Y es necesario saber que ningún retador se puede  recibir en tercera persona, salvo vasallo por señor, o pariente o amigo, por dueña u hombre de orden. Y ningún traidor ni alevoso puede retar. Ni hombre juzgado a muerte, salvo si de ello fuere quito.

DE LOS CASO DE RETO

Si el retador o retado por culpa del caballo o rienda quebrada saliere del campo y vuelve luego a caballo o a pie a vista de los fieles, no se puede dar por vencido, si el retador fuere muerto en el campo, queda libre. Y si muriere...

...el retado y no confesare su aleive, no le pueden decir que murió por traidor ni a sus hijos viene molesto. Y si el retador no acometiere, el retado queda libre, pues está aparejado para defenderse. Y si el primero día no son vencidos, los fieles lo saquen y lleven a una casa dándoles de comer y a sus caballos cuanto quisieren, y vuélvanlos en otro día según los sacaron. Y si el retado se defendiere tres días sin ser vencido, sea libre del reto y le den al retador la pena. Las armas y los caballos de los vencedores son suyas y de sus herederos. Y las de los vencidos son del mayordomo del rey. Y es de notar que todo hijo dalgo que matare a otro hijo dalgo, o lisiare o prendiere, o corriere sin haberle desafiado, es alevoso. Y si matare a su señor, o prendiere o mal aconsejare a sabiendas, o durmiere con su mujer o fuere contra su rey o se alzase con fortaleza que de él fiaron, es traidor. Pero si le hiciere daño en algunos bienes, no cae en caso de aleive, salvo si lo hizo en treguas. Y si uno reta a muchos, ha de lidiar con todos uno por uno. Y si muchos retan a uno, escojan entre sí el que haga el campo con el retado, y si venciere, vence a todos. Y en el tiempo del reto, todos deben ester en treguas. Y los parientes del vencido no deben quedar enemigos del vencedor ni retarle sobre el tal caso del muerto. Y ningún retador tiene poder de dar tercera persona por sí, si no se la quisiere recibir el a quien reta. Y sea la sentencia del rey contra el retado pregonada en la corte y en todos los otros lugares que el retador lo quiera pregonar, porque mejor pueda notificar su honra y la deshonra del retado por el vencido.

CAPÍTULO DE LAS TREGUAS

Tregua es seguranza que se dan unos hijos dalgo a otros después que son desafiados o desconvenidos por palabras de deshonra, y llámanle tregua, casi de tres igualdades: la primera es que son los hombres por ella seguros de hecho, dicho y consejo. La segunda, que se deben y pueden hablar y avenir por sí mismos estando en tregua. La tercera, que se pueden demandar por justicia, y así tregua trae consigo lealtad, conveniencia y justicia. Y también las treguas son de tres maneras: la primera es la que se da un rey a otro. La segunda entre caballeros, bandos o parentela, y esta se debe de dar por sí y por los suyos. La tercera es entre uno y otro.

CAPÍTULO DE LOS TORNEOS

Porque los juegos de los torneos son desenvoltura de guerra, los caballeros deben ser unos a otros muy leales en ellos. Y miren que jueguen con espadas botas y romas, y no de estocada ni de revés al rostro. Y lleven sus pendones y pongan entre sí divisas de cada parte y salgan al tocar de las trompetas, acogiéndose al ¿añafil?y pongan sus fieles que juzguen el juego para que den la ventaja y la empresa a los que la merecieren.

EL DE LAS JUSTAS

Antes de toda cosa, la justa debe ser proveída de cuatro fieles, y después, los justadores deben de hacer cuatro venidas, en las cuales, el que quebrare su hasta, vence al otro. Si no quebrantare alguna y el que quebrantare dos haya mejoría sobre el que quebrare...

...una. Pero si el que quebrare una saca el yelmo del que quebrare dos o lo derribare, son iguales. Y el que derribare a otro con su caballo, aúnque el otro caiga del caballo, gana. El que cayere del caballo por su falta y no del caballo, pierde. El que pierde la lanza o los estribos antes del encuentro, aunque el otro lo encuentre, no gana, porque venció a caballero sin armas. Mas débense de volver a las carreras.

CAPÍTULO DE LA PAZ

Paz es olvido de mal querencia; y el que con otro hace paz siendo contento de la injuria, si después que perdonare por aquel caso repite o vuelve a quererle o hacerle mal, cae en caso de aleive, y merece sin otro debate ser por ello castigado como hombre que quebrantó la paz a sabiendas, porque la paz debe olvidar el rencor y crear nuevo amor, la cual mucho deben hacer los virtuosos. Y pues que la paz es aquel don por que Nuestro Señor vino a tomar carne humana para salvación de nuestras ánimas, mucho la debemos seguir y amar, y aborrecer a los lisonjeros, bulliciosos y de malos deseos, que desaman el sosiego e inventan alborotos, por donde grandes daños se siguen. Y así, la paz, debe ser hecha entre los que no la tienen, y júntenlos, y abrácenlos, y háganlos comer juntos en un plato y participar en amor y lealtad y seguir las costumbres del buen caballero de la banda.

CAPÍTULO DEL CABALLERO DE LA BANDA Y DE LOS OTROS SEÑORES QUE SE PRECIAN DE CABALLEROS

Banda, quiere decir ventaja, porque debe el caballero que la trae haber mejoría...  

...sobre los otros, porque es de ejemplo y doctrina de toda la caballería, y por ende, todo caballero de la banda o de linaje o solar conocido o hecho por mano del rey por los méritos y hazañas que hizo, debe ser católico. Y lo primero que debe hacer es oir cada día misa. Y debe el caballero de la banda preciarse de decir siempre verdad, y por amigo ni enemigo no hacer lo contrario. Debe traer sobre seña en las armas y caballo y seña en la lanza. Siempre debe comer con su espada, y al dormir, téngala cerca de sí. Nunca se alabe de caballería que haga, ni diga ¡ Ay ! ni se queje de herida que tenga. No debe haber por extraño ningún caballero. Y no sea jugador, y si jugare armas o caballo, no le den sueldo por dos meses y quítenle la banda cuatro. No traiga paños sucios, no calce botas, ni abarcas, ni calzas arrodilladas. Ande con gran sosiego, no hable a voces. Debe salir a los retos por las dueñas y doncellas por quien fuere requerido sabiendo la verdad. Y debe por ellas responder en las cortes y lugares de los reyes en que les quieran hacer sinrazón. No debe comer manjares ni frutas sucias; préciese de andar muy limpio. No beba en pie, salvo si fuere agua. No beba vino por cosa de barro ni de madera, y cuando bebiere, témplese mucho cuando recibiere la banda. Jure siempre ser al servicio del rey y de sus hijos, so pena de mal caballero. Y sea siempre en honra de los otros caballeros de la banda, sus hermanos. Y en las penas, casos y castigos de los caballeros de la banda y de los otros cuando hacen lo injusto, el rey los debe castigar, según derecho y ley es de su reino.

CONCLUYE LA PRIMERA PARTE CON EL CAPÍTULO DE LA AMISTAD

Ya, serenísimo Rey, nuestra pluma infiere según en el sevicio de vuestra real magnificencia, se dispuso en lo presupuesto, cuyo principio fue cómo y dónde hubo la nobleza principio, con el señorío y la ley, con las cosas que a los reyes y nobles varones convienen. No menos se hizo mención de las dignidades y caballerías de los grandes del reino, haciendo relación de las guerras, desafíos, retos, torneos, justas y contenciones hasta venir a la paz.

Ahora super ilustre, cesáreo príncipe justo, católico rey cristiano, como la amistad sea cosa sobre todas necesaria, con ella se concluye esta parte primera de éste, aunque pequeño trabajo, es el deseo muy crecido. Y SEGÚN TULIO, EN EL SUYO DE AMICICIA DICE: amistad ser señora sobre los grandes dones, es de notar que el querer de los hombres se divide en cuatro nombres, conviene saber: amor, amistad, bienquerencia y concordia.

Amor vence todas las cosas, y es natural entre padres, madres e hijos, e interesa en las riquezas y ocasionado entre los muchos que se aman. Amistad es un vínculo continuo sobre el amor entre los dos que se desean, y así, amor, puede ir y venir en uno, y en la amistad conviene que sean dos. Bienquerencia es buena voluntad que nace del corazón, y por oídas inclina a los hombres a bien quererse, oyendo su bondad.

Concordia es amistad segunda, que hace olvidar injurias y crear un nuevo amor. Y amistad es de tres maneras: natural a todos, interesa a muchos, virtuosa en los amigos firmes en que ha bondad, de buenas palabras, obras y consejo, que los amigos conserva.

 

(Cojones con Perico de Gracia, no me extraña los disparates que le dedican los estudiosos después de volverse gilipollas intentando devanar semejante jeroglífico, porque el tiesto se calienta que da gusto. Ya te digo...)

 

 

 

 

BLASÓN GENERAL 2

19.05.2014 11:29

BLASÓN GENERAL 2

SEGUNDA PARTE DEL LIBRO, DEDICADA AL ORIGEN DE LA HERÁLDICA Y CONFECCIÓN DE LOS BLASONES EL BLASÓN DE JESUCRISTO COMO ORIGEN DE LA HERÁLDICA El escudo de la actual Portugal supone el origen de la heráldica, y nos refleja el Reino de Jesús en la tierra, el Paraíso y sus colinas defensoras, con el...
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